Palabras de la Constante
Quizás sea más feliz en el otro mundo.
Cocinamos para aplazar la muerte.
Tiene ojos, pero nunca llora.
Ahora ya no abrirá los ojos.
La vida que contienen es un misterio.
El gancho es un nudo para colgar una olla.
Es para colgar la olla sobre el fuego.
Cocinaremos o moriremos.
La dulzura engendra dulzura.
Le llegó su momento.
Nada pudo escapar a esta peste.
Lo han olvidado.
No hay nada más por lo que rezar.
Esto fue una vez un hogar feliz.
Su chimenea ya no tiene un hogar.
El tiempo es una ilusión.
El tiempo es aliado de la muerte.
La muerte estuvo aquí.
Es una ciudad fantasma.
Alguna tragedia ha golpeado esta casa.
Una puerta que no conduce a ninguna parte.
El techo no puede protegerte cuando llega la muerte.
Vamos a echar un vistazo...
Cerrado, como mi corazón.
Aletea mientras la vida abandona lentamente su cuerpo.
Ya no tiene tanta vida.
Añade sabor...
Hay que molerla antes de poder usarla.
Aún no hay sal.
Ahora ya hay sal.
Es para recoger la sal de la laguna.
La sangre del árbol.
Para recoger la sangre del árbol.
Moriremos antes de que vuelva a crecer.
Tan agridulce como la vida.
Plantar semillas requiere un optimismo que yo no tengo.
¿Acaso no es la vida un sacrificio?
Tan solo un poco.
Supongo que podría ser comestible.
Nos llevamos todo lo que había que llevarse.
Lo arrancamos de su hogar en el arbusto.
Tiene una belleza enfermiza.
Todas las cosas deben terminar.
Tanto sacrificio para nada.
Como una daga a través del corazón. El corazón de un árbol.
Ahora puedo recogerla.
Su vida decae.
Son menos peces que sus hermanos.
¿Qué tal, señor?
Está practicando para el sueño eterno.