Palabras de la Constante
Wilson las llama «verduras»... pero son moradas...
La harina con otro nombre no olería tan dulce.
Moradas cocinadas.
Deberíamos ofrecérsela a la bestia.
La bestia estará satisfecha con esto.
Esto satisfará a la bestia, pero no por mucho tiempo.
La bestia no quiere eso.
Qué desperdicio.
Da sabor a la comida.
Huele bien.
La vida que contienen es un misterio.
¿Qué infancia es esta para ti?
Pero no hay miel.
Hola, señora. ¿Quiere comerciar?
No puede hacer que la vida sea más agradable.
No quiero llevar esto.
Para hacer un poco de comida.
Solo funciona si lo coloco en algún lugar.
Para labrar el suelo corrupto.
Es la llave a algo precioso.
La llave a un lugar bonito, cerrado hace mucho tiempo.
No ilumina nada importante.
La única luz en mi vida es Abigail.
Estoy molida en la piedra de la vida.
El aislamiento no le hizo ningún bien.
Yo también transporto mi carga.
Nada ahí me traerá felicidad.
Tal vez tengamos suerte y sean venenosas.
Crecen en un tocón hecho por la muerte.
Todas las cosas mueren. Incluso los hongos.
Yo nunca lloro.
No volverá a hacer llorar a nadie.
La vida que contienen es un misterio.
Parece que está bien.
Ay... ¿Para qué molestarse?
Parece peligroso.
Tiene alas, pero no es un ángel.
Abigail necesita una estatua.
Lleva mucho tiempo seca.
Ahora puedo entrar al parque.
Necesito una llave para entrar.
Un monumento. Pero no a Abigail.
Y en polvo te convertirás.
Si tuviera caparazón jamás saldría.
Frío y muerto.
¿Quieres ser un pastel, pajarito?
Está practicando para el sueño eterno.
Ojalá la vida se me hubiera dado en un plato de plata.
Agua, agua por todas partes...
Aquí no hay noche. Es un buen cambio.