Palabras de la Constante
Ten cuidado con el fuego, Lucy.
Uuuuuf.
No tan bonito como Lucy.
Sobre gustos no hay nada escrito.
Esta fuente es muy antigua.
Adentro.
Necesitamos una llave para abrirla.
Un monumento bonito a algo.
Ah. Lo siento, eh.
No veo motivos para molestar a la pobre criatura.
Ya no vive.
Es una paloma sucia.
Está descansando.
Qué sofisticada, ¿eh, Lucy?
No me gustaría nadar ahí, eso seguro.
Parece que no iremos a ningún lado, Lucy.
Parece importante.
¿Qué quieres preparar, Lucy?
Me encantan las hortalizas locales.
Se ha cocinado muy bien.
Parecen semillas de una cosecha nueva.
Está todo listo.
Hay que colgar la olla sobre el fuego de alguna forma.
Solo me sé unas pocas recetas, pero me salen muy bien.
Hace falta savia para hacer jarabe.
La tierra no es buena aquí.
Así no va a funcionar.
Ah, ¿qué habrá pasado aquí?
Da un poco de miedo, ¿eh?
Ya no queda nada de esa chimenea.
Qué mal, ¿eh?
¿Es la hora correcta?
Qué pena.
Aquí ha pasado algo, Lucy.
Me pregunto qué habrán hecho mal.
Hay que enojarse mucho para destruirle la casa a alguien.
Una pena.
No parece que esté bien.
Nadie la echará de menos.
Está bien cerrada.
Necesito un buen tablón de cedro para cocinarlo.
El sabor de mi hogar.
Está salada.
Tal vez podría partirla en pedacitos.
Tardará un poco más.
Está lista.
Hay que armarlo.
Savia de árbol. De un árbol.
¿Acaso no digo siempre que los árboles son deliciosos?
No volverá a crecer.