Palabras de la Constante
Un ritmo ideal para blandir el hacha.
Me llena de energía.
Qué buena canción, ¿eh, Lucy?
Qué buena canción, ¿eh, Lucy?
Qué buena canción, ¿eh, Lucy?
Me llena de energía.
Me llena de energía.
Qué buena canción, ¿eh, Lucy?
Un ritmo ideal para blandir el hacha.
Veo en ella la muerte ardiente de un millar de árboles.
Esta lucecita es mía.
Un verdadero leñador sabe moverse por el bosque.
Es del mismo color que Lucy.
No lo sé...
Tienes que tener mucha mucha hambre.
Es un hongo rojo.
Tienen su propio horario.
Tendré que tener paciencia.
El fuego me pone nervioso.
Juncos.
Volverán.
Parece azúcar de arce, pero no quiero comerlo.
Sigo opinando que la tela a cuadros sirve para todos los climas.
No pienso reparar eso.
¡¿Cómo se quemó?!
No confío en todas estas cosas científicas.
Bueno, obedece a unas leyes básicas de la física.
Esto se está poniendo raro.
No. Se acabó.
Está bien, más o menos lo entiendo ahora.
Por eso no uso calentadores de sombrero.
¡Me gusta llamarla «máquina de sombrero»!
Un cambio de paisaje estaría bien, ¿eh?
Vaya, qué pena.
Todos mis colegas podrían mejorarse con madera.
No sé si debo tocarla.
¡Necesito compartir esto con alguien!
Les gusta embestirse unos contra otros, ¿eh?
Mi pájaro favorito es uno que esté asado.
Qué imbécil tan engreído.
No te pongas cómodo, pajarito.
¡Vete a volar al sur o algo así!
Me está robando el calor.
¿Esto no es... cruel?
¡No puede salir!
Podría romperla si me esforzara lo suficiente.
Con estas podría hacer un buen inukshuk.
¡Hora de cenar langosta!
No le queda nada.
Pues qué mal.