Palabras de la Constante
Un árbol enfermizo, puntiagudo y delgado.
A veces los humanos hacen papilla con las cosas. Así son.
Una máscara para ponerme en la cara.
Una máscara para ponerme en la cara.
Una máscara para ponerme en la cara.
Una máscara para ponerme en la cara.
Una máscara para ponerme en la cara.
Una máscara para ponerme en la cara.
Una máscara para ponerme en la cara.
Una máscara para ponerme en la cara.
Una máscara para ponerme en la cara.
Una vela en el mástil hará que el barco se mueva ágil.
La claridad que nos guía en la oscuridad.
La claridad que nos guía en la oscuridad.
Compartes tu resplandor. ¡Qué primor!
¡Ahora quizá no nos electrocutemos!
Con un mástil, navegar es fácil.
¡Luchó con mucha entrega, pero se convirtió en nuestra vela!
Finalmente, un mástil como la gente.
Velas de escamas que destellan.
Con un mástil, navegar es fácil.
¡No tienes ningún poder sobre mí, ji, ji!
¡Jiu, ju, qué buen truco!
¡Oooh, oooh, se calienta en mi presencia!
Bueno, a ver, ¿y la llave qué?
¡Ah, música! ¡Me da vueltas la cabeza!
Un lugar precario para descansar las posaderas.
Un exanimal.
La comida física es graciosísima.
Una broma tonta, está claro.
El charqui está listo.
La comida está lista.
Se está secando.
No es día para secar.
No es día para secar.
Se está secando.
No me sirve de mucho.
Una broma tonta, está claro.
El charqui está listo.
La comida está lista.
Se está secando.
No es día para secar.
No es día para secar.
Se está secando.
Sus anzuelos no tienen carne. ¿Debería importarme?
¡Jiu, ju, ju! ¡Qué exquisito engaño!
A los mortales les gusta más así que húmeda.
¡Jiu, ju, ju! Esto podría ponerse interesante.
¿No te intimidan mis cuernos enormes?
Los cuernos son una mejora.