Palabras de la Constante
Un portal de fuego.
¡Un brinco y un salto! ¡Jiu, ju!
¡Más energía, más rápido!
¡Saltos de corto alcance!
¡Me da un buen empujón!
¡Este diablillo está para ayudar!
Recuerdo cuando tenía esa edad.
Hay un amigo durmiendo dentro.
¿Hay una tierna mascota dentro?
¡Ay, cielos! ¡Estás demasiado frío!
Dulce y feliz como una lombriz.
Qué gusanito tan alegre.
¡Recibiste la bendición de la juventud eterna! ¡Sí!
¿Comes almas?
¡Por todos los cielos, se muere de hambre!
Mi mamá aún tiene los míos en alguna parte.
¡Ahora no puede lastimarme las pezuñas!
¡Esa bestia encendida me quema con su saliva!
No pienso meter un dedo.
Lava fría.
Ni siquiera les gusta a los mortales.
Los mortales se irritan bastante cuando uno se mete con su comida.
Me limitaré a las almas, gracias.
¡No hace falta luchar, amigote árbol!
Es una linda escultura, pero la postura está algo rígida, jiu, ju.
¡No hace falta luchar, amigote árbol!
Comida subterránea como último recurso.
Lo pensé mejor y no quiero una inyección.
Magnífica, me atrevo a decir.
Por lo menos son más brillantes que los monos.
Una herramienta para prender fuego, si es tu deseo.
¡Florece y reluce!
A esa le cayó un rayo hace poco.
Tus cuernos no son la gran cosa.
No está mal.
¡Podría hacerte veinte bromas!
¡No me mires con esos ojos tan tristes!
Un árbol tan desconcertante como inquietante.
¡Raíz, qué feliz!
¡Jiu, ju, qué retoño!
A los mortales les agrada convertir todo en sopa.
Soy muy singular. No disfruto de los frutos de mar.
¡Arderá ya!
Un trozo de lo que una vez fue un árbol.
¡Jiu, ju! Pensé que la nobleza sería más noble.
Tú no eres de este plano, ¿verdad?
Tú no eres de este plano, ¿verdad?
Tú no eres de este plano, ¿verdad?
Tú no eres de este plano, ¿verdad?
Tú no eres de este plano, ¿verdad?